Basado en una historia de la vida real, dada a conocer en 2016 por el periodista Arturo de Dios Palma, donde una familia de la comunidad de San Marquitos -municipio de Chilapa en la sierra de Guerrero- enfrenta una severa crisis contra el hambre y la enfermedad, José Uriel García Solís dirige una propuesta que probablemente conmoverá a los padres y llevará a la reflexión a los más pequeños.

Aunado a la nota periodística, que deja ver el crudo escenario que muchas familias enfrentan en Guerrero, Uriel unió fuerzas con el dramaturgo Antonio Zúñiga, para crear una obra que también logra conectar con la cosmovisión de esta región del país.

De esta manera, la tradicional leyenda de Los Caballeritos, niños cuya alma abandona su cuerpo durante la noche para llevarle brasas al Sol y así ayudarle a que pueda existir el siguiente amanecer, fue otro elemento predominante para Los Niños Caballero. Platicamos con García Solís sobre el montaje que se presentará hasta el 21 de octubre.

¿Cómo surgió la idea de contar esta historia con elementos diferentes a los de un montaje tradicional para niños?

El montaje surgió en 2016 a partir de una nota periodística que cuenta la historia de Felipe y su lucha contra la miseria y la anemia plástica; a la vez que muestra cómo es la vida en la montaña de Guerrero.

Luego participamos en el Programa de Teatro Escolar en Guerrero y nos presentamos en cuatro ciudades y dimos 80 funciones en todo el estado. En 2017, empezamos a tener presentaciones en más ciudades del país.

Me parece que los valores de la obra son los que han hecho que se vuelva una historia universal. Cómo estos dos hermanos emprenden un viaje imaginario, en el que tratan de afrentar la vida, confrontar la muerte y continuar. A los pequeños les ayuda a poder generar un criterio de lo que sucede a otros niños de su misma edad. Eso ayuda a concientizar.

Es una obra de teatro que entra dentro de esta nueva dramaturgia para las ‘jóvenes audiencias’, justamente que rompen con la idea tradicional de un teatro lúdico que va más allá de la ilustración; aquí se propicia que lo espectadores reflexionen, que es una de las bondades del teatro.Hablan de pobreza, muerte, desigualdad social… ¿cómo poder explicarles esos temas a los niños?

Sí, es un poco delicado y de nuestra parte tratamos de abordar el tema con mucha responsabilidad, pues ni es un melodrama más, ni una obra completamente narrativa. Estamos en la línea media y hacemos uso de los recursos para recrear el universo fantástico con máscaras y títeres.

¿Cómo plasmar la riqueza cultural de Guerrero en el montaje?

Soy originario del pueblo de Chilpa, me parecía particular la historia que nos muestra este periodista Arturo De Dios plan y la leyenda de Los Caballeritos. Esta leyenda me parecía similar a la historia de Felipe; por algunos rasgos físicos que mostraba por su enfermedad.

Es una leyenda de la montaña de Guerrero, parte de nuestra cosmovisión y nuestra vida cotidiana, y que dio como resultado esta puesta en escena.

¿Cómo eligieron los elementos de la propuesta estética?, tengo entendido que utilizan marionetas y una escenografía que remonta a las chozas de poblados vulnerables de Guerrero…

Nos ayudó Mario Marín del Rio, y a través de la propuesta cultural que existe en Guerrero, se hizo una propuesta escénica con elementos fantásticos que retoman lo tradicional, y otros evocan -pero marcan-, la esencia los pueblos guerrerenses.

¿Qué te gustaría que se llevaran padres e hijos cuando salgan de la sala?

En lo personal me gustaría que la obra dejara una sensación de esperanza y valentía; las situaciones adversas suceden en todas las latitudes. Somos una compañía que viene de una clase trabajadora y hacemos teatro para esta misma comunidad y creo que esa sería nuestra propuesta: una exhortación hacia la valentía, la esperanza y hacia el camino de un lugar que pueda transformar nuestro entorno.LOS NIÑOS CABALLERO, de Antonio Zúñiga. Dir. José Uriel García Solís. Con Bella Nava, Erick Herrera Borja y Eric González. En Guerrero, dos niños huérfanos de madre y abandonados por el padre, emprenden una travesía desde lo más alto de la montaña, hacia la “clínica del mar” (Acapulco). Su andar está lleno de recuerdos, de magia, dolor y valentía. Teatro Sergio Magaña, Sor Juana Inés de la Cruz 114, Santa María la Ribera. Sábado y Domingo, 13:00 horas. Locs. $149; descuento a estudiantes de nivel básico, maestros, personas con discapacidad, trabajadores de gobierno e INAPAM con credencial vigente. Hasta el 21 de octubre. (Centro).

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