Los últimos cinco años llega a México en una producción de Play House dirigida por José Sampedro y protagonizado por Aitza Terán (“Nala”, en El Rey León) y Rodrigo Giménez (quien alterna a “Emmanuel” en Mentiras).

Este musical escrito por Jason Robert Brown, estrenado en Chicago en 2001 y Off Broadway en marzo de 2002; tiene como foco a una pareja que narra su relación en los últimos cinco años; Jamie nos la cuenta de principio a fin y Cathy la cuenta del final al inicio.

Este trabajo, que también fue llevado al cine en 2015 protagonizado por Anna Kendrick (Pitch Perfect) y Jeremy Jordan (Smash), se presenta los martes en el Teatro Xola.

Aitza Terán y Rodrigo Giménez nos platicaron sobre el montaje de una de las obras independientes más representadas en Estados Unidos y que nos llevará a vivir un subibaja de emociones…

 

¿Conocían anteriormente el musical? 

Aitza: No, la verdad es que lo conocí durante el proceso de montaje, y cada vez que lo escuchó me enamora. 

Rodrigo: No, lo conocí al momento de audicionar y fue amor a primera vista.

 

¿Qué les pareció la adaptación del texto para México? 

Aitza: Es muy buena, me consta que ha sido una gran labor y se le han ido ajustando varios detalles. Si bien no se contextualiza en México, todo está bien cuidado para que se entienda lo que mueve a cada personaje y su relación con el otro, que es lo más importante.

Rodrigo: Creo que se ha trabajado muy fuerte para que nunca pierda intención y significado cada momento de la obra. Doy fe de que se ha respetado muchísimo la obra original y cualquier modificación ha sido con sumo cuidado en pos de que el mensaje nunca se deforme. Se trata de una obra muy íntima para el compositor y todo el equipo de Play House lo sabe, por lo que se la ha tratado como si fuera una pintura original de Da Vinci…

 

¿Qué ofrece esta versión que será distinto a otros montajes?
Aitza: La puesta en escena es algo que nunca se ha visto en otros montajes.

Rodrigo: Lo que ofrece es algo totalmente nuevo, puesto que no nos hemos basado en ningún montaje; todo lo que se ve es el resultado de días enteros de trabajo en proceso creativo conjunto. Fue resultado de preguntas como: ¿Qué me pasa cuando leo y abordo este material?, ¿Cuál será la mejor manera de contarlo aquí y ahora?, ¿Qué necesito para que se convierta en una convención espectacular?

 

¿Dónde ocurre la historia? Al igual que el montaje original, ¿Entre Nueva York y Ohio?

Aitza: Sí, la historia ocurre en Nueva York, textualmente no se especifica pero se da a entender con elementos visuales escenográficos. 

Rodrigo: Ocurre en Estados Unidos. Pero es una historia de amor, la puedes sacar de ahí y sembrar en cualquier otra parte del mundo y créeme que florecerán miles de millones Últimos cinco años en todo el Mundo; es más, están sucediendo ahora mismo. Y eso es lo fascinante, que es una historia REAL de amor con la que todos seguramente van a empatizar.

 

¿Cómo trabajaron con José Sampedro, el director, para poder marcar bien las diferencias entre los tiempos: pasado y presente?

Aitza: Hicimos una línea del tiempo con las canciones y todo lo que sucede en escena para entender cómo sucede esta relación cronológicamente, y estuvimos creando situaciones para entender de dónde vienen los personajes. En escena, el espacio en el que está cada personaje es la clave para entender el tiempo en el que están transitando; ése es el juego que tiene la escenografía. 

Rodrigo: José es una persona muy apasionada y va a fondo. No van a ver nada deshonesto, todo es al 100%. Además, como también es actor, se conecta desde un lugar muy familiar para trabajar. Con respecto al tiempo, se ha planteado hacerlo y representarlo de forma lineal, con una mesa donde se pueden ver muchos objetos propios de cada momento neurálgico de esos 5 años.

 

¿Cuál les parece la escena más difícil y por qué?

Aitza: No podría elegir solo una, creo que todas tienen su punto clímax que las vuelve difíciles, pero creo que lo más difícil, como actores, es estar en escena cada quien en su tiempo y espacio sin recibir un estímulo directo del compañero. 

Rodrigo: Todas. No me gusta usar la palabra “difícil”; me gusta más hablar de un proyecto con fundamento y sustancioso, con una porción bien abundante de desafío. Creo que Jason Robert Brown inconscientemente propuso la convención de que, si alguien iba a tocar su pieza -la cual es honesta e íntima-, iba a tener que trabajar mucho…

 

¿Quién tradujo las letras y cómo fue su proceso para ensayar las canciones?

Aitza: La traducción estuvo a cargo de José Sampedro y de Joserra Zúñiga, la verdad fue un poco difícil poder cuadrar la letra de las canciones en español con la música; sobre todo, porque en inglés se dicen muchas cosas con pocas palabras y en español se requieren más para dar a entender algo. Por lo mismo la traducción no quedó literal, pero a mí me parece que las canciones quedaron hermosas. 

Rodrigo: El traductor es Joserra Zúñiga. Se ha cuidado mucho el valor de lo que se dice en cada texto. Sé que se han bebido varias tazas de cafés durante la noche buscando la mejor manera de traducir una idea y que además funcione con la música ya escrita. Hemos ensayado con el Maestro José Skertchly; primero la estructura musical para que cada sílaba y palabra suene como debe; y luego hubo que apropiarla para ser libre a la hora de actuar.

 

Y, ¿Cuál es su canción favorita?

Aitza: ¡Todas! La verdad es que cada día tengo una nueva canción favorita. Cuando vean la obra, ¡van a entender por qué lo digo!

Rodrigo: “The Schmuel Song”; es la más teatral, y donde Jaimie realmente pone todo su ingenio y amor para ayudar a Caty. Además es musicalmente muy bella. ¡La van a disfrutar mucho!

 

Esta es una historia muy diferente a otras de amor porque muestra no sólo lo bonito, o lo difícil que es querer a alguien, sino una mezcla de los días buenos y malos, como ocurre en la vida real. Como actores, ¿cuál es el reto de interpretar este ‘sube y baja’? 

Aitza: Pues como la vida misma, solo que hay que transitar más rápido de una emoción a otra y creo que la música ayuda mucho a hacer esta transición. Es mucho trabajo mental y emocional, tienes que estar creando y recreando situaciones tanto excitantes como dolorosas. Al final es agotador, pero finalmente esas emociones son las que nos hacen sentir vivos. 

Rodrigo: Es precioso. La forma de contar esta historia es única y el desafío toda una tentación actoral. El reto aquí es no actuar según el conocido cliché, sino ser sumamente honesto. La música está perfectamente escrita, y es nuestro deber interpretarla de la forma más pura.

 

¿Por qué les gustaría que el público fuera a verlos en Los últimos cinco años?

Rodrigo: Porque es una obra que duele, en el buen sentido. Realmente se mete en la carne, que te hace replantear y cuestionar muchas cosas sobre los vínculos; y no sólo los románticos. Todo el que venga va a necesitar platicar de esto con alguien al salir. Les vamos a tocar el alma con mucho amor…

LOS ÚLTIMOS CINCO AÑOS, de Jason Robert Brown. Dir. José Sampedro. Con Aitza Terán y Rodrigo Giménez. Teatro Xola “Julio Prieto”, Xola 809, Del Valle. Martes, 20:30 horas. Loc. $350. Adolescentes y adultos. Hasta diciembre. (Sur)

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