Dos minutos antes de la tercera llamada, un actor no llega a tiempo para la función; esto destapa la problemática que se ha venido arrastrando desde los ensayos, donde el talento y el ego de cuatro actores arde provocando un caos, que pareciera, tiene iguales dimensiones a la tragedia de Edipo Rey.

Así surgió ¡Que Arda Tebas!, puesta en escena en la que se introduce el metateatro; concepto que define al teatro dentro del teatro, mediante una trama que involucra los delgados límites entre la ficción (representada en la propia obra) y una realidad (que viven los actores detrás del escenario), que deja entrever la sensibilidad y vulnerabilidad del histrión.

Platicamos con el director: Juan José Tagle, quien da vida al texto del actor y dramaturgo Américo del Río (Sr Ávila), sobre el reto de trabajar en un montaje donde el metal, las rejas y los colores fríos de la escenografía, crean un atmósfera que contrasta con la pureza de los sentimientos de los actores sobre el escenario.

¿Cuál es el significado que tiene la frase ‘Que arda Tebas’?
Juan José: Todo es caótico, pero tiene que salir a flote. Esta frase la tomamos de otra muy conocida que es: ‘Que arda Troya’; pero como los actores están montando Edipo Reyy la ciudad de la casa real es Tebas, surgió ‘Que arda Tebas’, porque las cosas se salen de control y todo sale mal.

¿En qué te inspiraste para contar esta historia?…
Juan José: En todos los equipos de trabajo, hasta los que trabajan en un Oxxo; cada uno tiene personalidades distintas. La diferencia de esas personas con un actor, es que éste juega día con día con su pellejo, sus sentimientos y lo están criticando constantemente. Eso hace que el actor sea generoso, pero muy frágil. Son tímidos, a diferencia de lo que se pueda pensar.

Como director, ¿cómo trabajas con esa fragilidad de los actores?
Juan José: En el discurso, uno de los personajes dice: “nuestros dramas y lloriqueos sobre las tablas”, por eso es una parte delicada. El actor presta su cuerpo, son seres frágiles y por eso son exigentes en los procesos; piden concentración, profesionalismo y que se respeten sus emociones.
Es interesante ver cómo se plasma ante una situación límite y cómo se detonan todos los traumas de los actores. El público podrá ver lo que pasa fuera de escena y que los actores tienen este tipo de sueños, traumas y limitaciones.

¿Cómo fue su proceso de ensayos?
Juan José: Primeramente, el trabajo del creador tiene que ser honesto; si no eres honesto, no eres capaz de conmover. La mayoría de los actores están disponibles, pero hay muy pocos que están dispuestos, porque para estarlo, hay que tocarse fibras sensibles.
Tengo contacto con un monasterio en Tepoztlán, Morelos y nos encerramos cuatro días ahí para ensayar la obra luego de un trabajo de mesa de tres meses. Prácticamente ahí fue donde se marcó toda la obra.
La preparación sensible se da en un ámbito propicio que tiene que ver con la concentración, porque si el actor tiene que preocuparse por muchas cosas, esto se vuelve nada más un oficio.

¡QUE ARDA TEBAS!, de Américo del Río. Dir. Juan José Tagle. Con Lucero Trejo, Héctor Holten, Hamlet Ramírez, Estephany Hernández, entre otros. Teatro Orientación, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte, Chapultepec-Polanco. Jueves y viernes, 20:00; sábado, 19:00; domingo, 18:00 horas. Loc. $149. Mayores de 12 años. Hasta el 16 de junio. (Centro)

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