El dolor emocional causa tristeza, quita las ganas de querer o relacionarse con otras personas; pero nadie reacciona igual ante un evento trágico; incluso una misma familia.Platicamos con Macaria, Verónica Merchant, Carmen Madrid, Pablo Perroni, Monserrat Monzón y Pablo de la Rosa sobre cómo la catarsis podría significar una salida del dolor.

“(La obra) Habla del dolor y de cómo nos relacionamos con las personas; de poner atención, de qué significa hacer catarsis con un dolor. Los personajes son esas diferentes formas de lidiar con un dolor”, explica Reynolds Robledo, director del montaje.

Fue así que, pensando en la complejidad de las relaciones humanas -sobre todo las familiares- y basado también en sus propias inquietudes, Reynolds creó Sonámbulos en 2015.“Creemos que mientras a nosotros no nos pasen cosas malas, estamos bien y Sonámbulos busca transformar la atención del público y decir qué está pasando”, añade Reynolds.

De acuerdo con el director y dramaturgo, lo interesante de este remontaje es que además de regresar con un nuevo elenco, comprendió que, como el teatro está vivo, hay que reinterpretarse a sí mismo.

Para Monserrat Monzón, una de las actrices, la obra se enfoca en cómo un evento emocional puede paralizarnos.

Sonámbulos habla sobre una familia que sobrevivió a un evento traumático y de cómo, tiempo después, esta familia sigue viva por la inercia de seguir, porque tiene que seguir”, explica Monzón.

Para Pablo Perroni, el atributo de este montaje es que se centra en las relaciones entre los personajes.

“Yo tuve la oportunidad de ver la obra y lo que más me gusta del trabajo de Reynolds es que trata de las relaciones humanas y de relaciones familiares que son aún más complejas e interesantes. Y de llegar a esos lugares para sanar”, apunta Perroni.

Para Pablo de la Rosa, su personaje incluía un reto adicional: ser mudo.

“Poder trabajar con un personaje que no habla es un gran reto. Aprendí a tocar el piano gracias a esta obra. Torreblanca (Juan Manuel) me ayudó a tocar el piano y le agarré el gusto. Poder tocar en escena es un deleite”, apunta.

Para Macaria, despertar de un letargo requiere de fuerza y amor.

“Hay que despertar por medio del amor; cuesta mucho trabajo morirse, el instinto es canijo, de seguir y seguir… Lo más importante que tiene el ser humano es lo que saca adelante a esta familia: el instinto de supervivencia y el amor”.

Para Nuria Bages, quien participó en funciones anteriores del montaje, otro punto que aborda la trama es aprender a coexistir con las altas y bajas.

“Ser  feliz es diferente para cada uno, pero creo que de lo que trata la obra es de llevar adelante una vida. Pienso que es muy rara la persona que lleva su vida entre algodones; a todos nos han pasado cosas. Esta obra me ha cuestionado mucho sobre eso, a lo mejor algo que es terrible para mí, no lo es para ti”, precisa Bages.

El director añadió que trabajar con un elenco multigeneracional ha sido un reto, además de enriquecedor.

“Ensayan todos juntos para enriquecerse. No me ha costado trabajo lidiar con este elenco y creo que la obra atiende a cada una de esas generaciones; cómo conectan y no conectan y cómo eso da pie a conflictos pequeños de familia. La obra es muy cotidiana y lograr eso, que no se vea teatral, me ha costado trabajo. Sobre todo llegar a una conjugación que cuando la gente la vea, diga: eso es una familia”, finaliza Robledo.

SONÁMBULOS. Autor y director Reynolds Robledo. Con Macaria, Verónica Merchant, Pablo Perroni, Ana González Bello, entre otros. Una familia tiene que aprender a reencontrarse después de un hecho traumático que cambió sus vidas. ¿Qué sucederá cuando uno decide publicar un libro sobre lo sucedido? Un encuentro de personajes buscando ser felices, tratando de escribir un nuevo capítulo; pero para hacerlo, primero hay que despertar. La Teatrería, Tabasco 152, Roma norte. Miércoles y jueves, 20:30 horas. Locs. $200 a $250. Adolescentes y adultos. Hasta el 4 de abril. (Centro).

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