Platicamos con Carlos Cerón, director general del Taller de Arte Mexicano Rubicó y con el artista plástico Chango Chango sobre Rubicó, un espacio donde el arte se transforma en una mexicanada.

Hablar de hacer mexicanadas, implica una osadía para muchos, quienes ven en este concepto la posibilidad de encontrarse con cosas mal hechas o realizadas sin ningún esfuerzo; sin embargo, esta es la idea que Rubicó pretende echar abajo.

Con la finalidad de crear un nuevo espacio en el circuito de arte de la Ciudad de México, un grupo multidisciplinario de artistas mexicanos creó un Taller de Arte Mexicano de Alto Impacto, ubicado en el corazón de Polanco.

“Este es un espacio abierto a los artistas que no tienen oportunidades, nosotros nos basamos en los sincretismos de los que habla Octavio Paz, esa contradicción nos ha hecho atractivos a nivel internacional por el ingenio mexicano”, explica Carlos Cerón, director general de Rubicó.

Para ello, la casona se transformó en un espacio interactivo, donde se combinan a la perfección, el diseño, el arte y la tecnología para demostrarle al mundo todo el potencial de nuestro reconocido ingenio.“Llevo un año trabajando para esta exposición y la mayoría de mis piezas (siete) se relacionan con lo que soy hoy en día, alguien que se recupera de las adicciones, por eso muchas de las piezas tienen relación con las adiciones y el proceso de recuperación”, comenta Chango Chango respecto a la exposición de inauguración presentada en noviembre pasado.

Desde su apertura, la galería tiene por misión mostrar piezas con un valor sub agregado, donde la tecnología permite interactuar al público de una manera directa, por medio de la realidad aumentada, algo nunca antes visto en otra galería en México.“Esta casa es un espacio de expresión para los artistas mexicanos, para dar un mensaje positivo y poderoso con exposiciones temporales por todo lo que significa para nuestro país”, alude Cerón.

Respecto a la elección del nombre, de acuerdo con los creadores del concepto, fue tomado de un momento legendario en la historia de la humanidad, cuando el emperador romano Julio César tomó la decisión de cruzar el río Rubicón hacia Roma, ahí supo que la suerte estaba echada y no tenía retorno.

“Rubicó es una mexicanada en sí misma, un admirable trabajo de nuestro director creativo Gonzalo Ortiz Blanco, pues se necesita un gran talento para conjuntar esfuerzos tan distintos, en artes tan distintas como la música, la realidad aumentada y el diseño”, señala Carlos Cerón.

Vale mencionar que, para su apertura en noviembre pasado, Rubicó preparó una exposición temporal con referencia a los altares de muerto, dedicado a las personas que perecieron el 2 de octubre de 1968.“A mí una cosa que me encanta, es el juego que los mexicanos tenemos con la muerte; de que se burla de nosotros y nosotros de ella y por circunstancias personales he estado muy cerca de la muerte varias veces”, puntualizó Chango Chango, respecto a la inspiración de sus piezas en la apertura de esta galería.

Actualmente, varios artistas mexicanos se encuentran colaborando en el #RubicóWorkShop, un colectivo que agrupa a talentos de varias disciplinas para darle vida a piezas únicos, las cuales son pieza clave de esta galería.

Por si esto no fuera suficiente, la galería cuenta con Atelier un laboratorio diseñado para convertir objetos convencionales en piezas de arte con el toque único que sólo Rubicó le puede dar a sus mexicanas.

Vale mencionar que las exhibiciones son temporales e irán cambiando gradualmente. Si quieres visitar este espacio que estrenará una nueva exposición temporal cada mes, se encuentra en la calle de Luis G. Urbina 74, colonia Polanco. Horario lunes a domingo de 11:00 a 20:00 horas. Adultos. (Poniente).

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