La tradición, la adrenalina y alguno que otro portentoso equino, no es lo único que se puede encontrar en el Hipódromo de las Américas, uno de los más grandes y longevos de Latinoamérica; pues también alberga una amplia oferta gastronómica, capaz de deleitar a los paladares más exigentes.Tras cumplir sus primeros 75 años de vida, este recinto continúa siendo el disfrute para decenas de capitalinos, que cada fin de semana visitan alguno de sus tres emblemáticos restaurantes o su área de gradas con comida para todos los gustos y presupuestos.

“Los sábados y domingos son familiares, el sábado para aquéllos que gustan del caballo pura sangre y los domingos son para los que les gustan los caballos cuarto de milla”, relata Jacob Morett, encargado de Relaciones Públicas del Hipódromo.

Es así que el hogar de mil 400 equinos, también alberga diferentes espacios, ideales para compartir momentos especiales con la pareja, familia, amigos o simplemente para disfrutar de alguna de las 10 carreras que se celebran cada viernes, sábado y domingo, en las cuales la suerte puede estar de la mano de cualquier persona.

Pero mientras eso sucede, los comensales pueden disfrutar de una amplia gama de platillos que van desde cocina internacional, mexicana, mariscos y un servicio de buffet, digno de admirar por sus opciones.

“1943 es uno de los restaurantes del complejo. Se llama así en honor al año en que el presidente Manuel Ávila Camacho inauguró el Hipódromo de las Américas. Eran esos tiempos en que a los políticos no les daba pena decir que eran fanáticos de las apuestas”, cuenta Morett.

Ubicado en la grada nivel uno, este restaurante ofrece una relevante selección del arte culinario mexicano, unido a un servicio óptimo, amigable y música en vivo, para mayor entretenimiento entre cada carrera.

Su especialidad es el Caldo Loco, del cual Jacob presume su creación en este restaurante. Se trata de un tradicional caldo de pollo, al cual libremente se le pueden añadir ingredientes como queso blanco, aguacate, cilantro, chipotle y chicharrón, por mencionar sólo algunos de los sabores adicionales.

También ofrece opciones como cortes al carbón, ostiones, tampiqueña, milanesa de ternera e inigualables postres para sellar con broche de oro la comida; todo enmarcado por una vista panorámica del circuito.

Pero si se trata de ir más allá, no hay mejor lugar en las 52 hectáreas que conforman al Hipódromo, que la vista del Jockey Club Mexicano, el cual se ubica justo frente a la línea de meta, donde los comensales podrán observar de primera vista los resultados.

Este sitio se distingue por su tradición y elegancia, la cual data de la usanza de finales del siglo XIX y tiene como punto fuerte la cocina tradicional mexicana, con un toque de contemporaneidad. Vale mencionar que antiguamente sólo los socios tenían acceso a este restaurante.

Justo abajo del Jockey Club, en un lugar techado, pero al aire libre se ubica La Terraza con un servicio de buffet que impresiona hasta a los comensales más hambrientos; además de que comparte una inmejorable vista de la línea de meta.

Finalmente, el área de gradas ofrece otra amplia variedad de platillos, que van desde tacos al pastor, antojitos mexicanos hasta comida rápida con una magnifica vista de la pista que deja ver diversos ángulos.

Sin duda el Hipódromo de las Américas ofrece entretenimiento, sabor y tradición para toda la familia; además, de resultar una grata experiencia imposible de olvidar tanto para los mayores como para los niños.

Visita el Hipódromo de las Américas en avenida Industria Militar s/n, colonia Residencial Militar. Las carreras son los viernes, sábados y domingos, a partir de las 12:00 hasta las 17:00 horas. Entrada general $10 pesos. Cuenta con estacionamiento y acceso en transporte público. Apto para toda la familia. (Poniente)

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